Siembra y plantación de verduras
Una vez terminada la preparación del suelo, tenemos que tomar la decisión de qué hortalizas sembrar o plantar. La decisión final estará condicionada por el clima, la mayor o menor disponibilidad de agua de riego y nuestros gustos.
Hay especies que soportan el frio mejor que otras y se pueden cultivar durante todo el año: lechugas, coles, etc. Hay otras que soportan mal el calor, como el guisante, los ajos, las habas, etc. Por eso, en cada momento del año, y teniendo en cuenta el clima de cada lugar, se debe sembrar un tipo de especie u otra.
En Internet hay numerosos calendarios de siembras, adaptados a climas muy diversos. Es cuestión de buscar aquel que tenga como referencia alguna localidad similar a la propia. También es un buen sistema el preguntar a los ancianos del lugar. Esa es la información más fideligna en la mayoría de los casos. Ya sabeis: "La experiencia es la madre de la ciencia".
En las últimas décadas, en las zonas hortícolas tradicionales, se ha instaurado la costumbre de comprar las hortalizas en viveros especializados. Este método permite adelantar la entrada en producción del huerto familiar, sin preocuparse de tener que preparar semilleros o sembrar directamente en el suelo y esperar hasta que nazcan y crezcan las plantitas.
Sin embargo, aunque la ventaja es considerable, hay especies que son mucho más resistentes a la falta de agua si se siembran directamente en el suelo definitivo, ya que la raíz pivotante penetra en el suelo más profundamente que cuando se tiene que retorcer en el minúsculo alveolo de una bandeja artificial. Tal es el caso de las judías, los calabacines, las borrajas, los melones, calabazas y sandías, etc.
En las últimas décadas, en las zonas hortícolas tradicionales, se ha instaurado la costumbre de comprar las hortalizas en viveros especializados. Este método permite adelantar la entrada en producción del huerto familiar, sin preocuparse de tener que preparar semilleros o sembrar directamente en el suelo y esperar hasta que nazcan y crezcan las plantitas.
Sin embargo, aunque la ventaja es considerable, hay especies que son mucho más resistentes a la falta de agua si se siembran directamente en el suelo definitivo, ya que la raíz pivotante penetra en el suelo más profundamente que cuando se tiene que retorcer en el minúsculo alveolo de una bandeja artificial. Tal es el caso de las judías, los calabacines, las borrajas, los melones, calabazas y sandías, etc.
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