Planificación del huerto familiar
Proyectar el huerto:
Lo primero que se debe proyectar es la
dimensión del huerto familiar, que estará directamente relacionado con el
número de personas que formen el núcleo familiar y el volumen de verduras
consumido semanalmente. Es evidente que
necesita una superficie mayor una familia vegetariana que una mayoritariamente
carnívora.
También hay otros factores que
influyen en la dimensión del huerto:
fertilidad, clima, disponibilidad de riego, etc.
Como referencia general, podríamos
asegurar que una familia de 2 personas necesita aproximadamente una superficie
de 75 m2.
si consume verduras 4 veces a la semana, y 200 m2. si es vegetariana. Estas dimensiones son para huertos fértiles,
con veranos cálidos y riego a discreción.
Orientación:
La orientación ideal del huerto
es hacia el Sur, en un lugar bien
soleado, para que las plantas tengan luz solar la mayor parte del día.
La forma ideal es rectangular, para
facilitar el manejo. La orientación de los caballones, y eras, será paralela al
lado más pequeño del rectángulo, para facilitar el riego y la distribución de
las diferentes especies.
La longitud de los caballones, y
eras, no conviene que sea mayor de 20
mts. para evitar mezclar en el mismo surco diferentes especies o plantas de
diferente edad.
Conviene evitar los lugares
cercanos a árboles de gran porte, como pinos, chopos, cipreses, etc. ya que el sistema radicular de estos árboles
invade un amplio círculo a su alrededor y compite con las hortalizas en agua,
nutrientes y luz. Hay que tener en cuenta que las raíces de la mayor parte de
los árboles ocupan el doble de superficie que su copa.
Nivelación:
Es
evidente que para que el riego sea uniforme a lo largo de todo el caballón, la
nivelación del huerto debe ser perfecta (cómo máximo, con un 1% de pendiente),
de lo contrario las plantas del inicio del caballón se regarán poco y las del
final se encharcarán.
Para comprobar la nivelación, lo
mejor es hacer un surco, regar y ver si el nivel del agua es similar a lo largo
del surco cuando se termina el riego. Si no es correcto, conviene nivelar antes
de plantar nada.
Preparación del suelo:
Cada año, al finalizar el invierno, conviene labrar el huerto con una
labor profunda de 30 cm.
como mínimo. No es recomendable voltear
la tierra, sobre todo en suelos pobres, en los que hay demasiadas piedras, etc.
Esta labor se realiza para que la
tierra esté suelta, filtre bien el agua y las raíces se puedan desarrollar
adecuadamente.
Posteriormente, se echará el estiércol,
y otros abonos de fondo, y se mezclará con rotovator o cultivador, dejando la
superficie lo más uniforme posible.
Si el año anterior ha habido muchas malas hierbas, conviene
darle un riego ligero para que nazcan las malas hierbas y poder eliminarlas antes
de sembrar o plantar .
Apertura de surcos o eras:
Antes de iniciar la siembra, o plantación, es necesario preparar los surcos, caballones y eras, para regar después adecuadamente.
Generalmente se siembra, o planta, sobre surcos y caballones, excepto en aquellas especies que se ponen en el suelo a muy poca distancia unas plantas de otras: cebollas, lechugas, zanahorias, rábanos, etc.
Si no se dispone de maquinaria adaptada para hacer surcos, conviene colocar una cuerda para facilitar la perfecta formación del caballón.
Si no se va muy justo de superficie, conviene dejar un camino de paso entre los caballones de unos 20 ó 30 cm. de anchura. Estos senderos de paso son muy útiles a la hora de eliminar malas hierbas del cultivo, vigilar el desarrollo de los riegos, controlar las plagas y enfermedades, recolectar las verduras, etc. ya que son transitables incluso inmediatamente después de regar.
En el fondo de los surcos se siembran, y plantan, las especies que soportan bien los encharcamientos: coles, lechugas, borrajas, judias, zanahorias, calabazines, tomates, fresas, etc.
En lo alto de los caballones se ponen los pimientos, ajos, puerros, etc.
Apertura de surcos o eras:
Antes de iniciar la siembra, o plantación, es necesario preparar los surcos, caballones y eras, para regar después adecuadamente.
Generalmente se siembra, o planta, sobre surcos y caballones, excepto en aquellas especies que se ponen en el suelo a muy poca distancia unas plantas de otras: cebollas, lechugas, zanahorias, rábanos, etc.
Si no se dispone de maquinaria adaptada para hacer surcos, conviene colocar una cuerda para facilitar la perfecta formación del caballón.
Si no se va muy justo de superficie, conviene dejar un camino de paso entre los caballones de unos 20 ó 30 cm. de anchura. Estos senderos de paso son muy útiles a la hora de eliminar malas hierbas del cultivo, vigilar el desarrollo de los riegos, controlar las plagas y enfermedades, recolectar las verduras, etc. ya que son transitables incluso inmediatamente después de regar.
En el fondo de los surcos se siembran, y plantan, las especies que soportan bien los encharcamientos: coles, lechugas, borrajas, judias, zanahorias, calabazines, tomates, fresas, etc.
En lo alto de los caballones se ponen los pimientos, ajos, puerros, etc.
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